sábado, 7 de febrero de 2009

DE DESVARÍOS MOJITIANOS y otras religiones

Me suceden varias cosas, dilemas morales y éticos que se entremezclan con un mojito hecho con amor pero con poca profesionalidad. Estos son los fantasmas que rondan mi cabeza en estos momentos, cuando mi partida de Roma se atisba en el horizonte como un débil sol anaranjado al amanecer:

- Debe ser "deformación" profesional, pero cuanto más estudio mis asignaturas en la universidad, más me influye su contenido. Vale, reconozcámoslo, es el tipo de influencia que dura unos días, tan pocos como los que dedicas a estudiarlos, pero no dejan de ser un tipo de conocimiento que profundiza sobre temas cuya superficie, habitualmente, sólo rozas con los dedos en el día a día.

-- De mi "Progetazione e Realizacione di Sitti Web (Proyección y Realización de Sitios Web) he aprendido lo siguiente:
--- Que muchos teóricos del medio social destinado a regir el universo del S.XXI no hacen más que escribir obviedades. Jóder, ya sabemos que cuando escribes algo la red tiene que ser interesante, pero la mayoría nos lo pasamos por la bolsa escrotal porque, quién sabe, quizás en el año 2467 un arqueólogo de la red nos descubra póstumamente como los Platones de la era del capitalismo. Que se lo digan a Van Gohg... o como se escriba. Con todos mis respetos.

--- Que sí, que todos los que aquí tecleamos deberíamos buscar un estilo, una unidad en los contenidos, centrarnos en un tema concreto, en lugar de redactar cyber-diarios tan heterogéneos como una sopa sentimental de recuerdos y pensamientos.

-- De la magnánima y a priori aburridísima "Storia del Cristianesimo" (Historia del Cristianismo, sé que es lamentable traducirlo al español porque el 99.9% de los micos del zoo sería capaz de deducirlo, pero seamos solidarios con ése mono araña que quizás no sepa aún italiano), he aprendido que...

--- La historia de la religión preponderante en la cultura occidental es un compendio de primitivos concilios, "Tómbolas" televisivas que, quitándole al asunto celestial algo de romanticismo, y dándole un toque de debate sensacionalista, retrataban a un cabreado San Pablo metiéndose con San Pedro, que a su vez criticaba a San Nosesabequién (que murió Quiénsabecómo), porque se pasaban las horas discutiendo como niños de hoy en día discuten si el Power Ranger Azul es más fuerte que el Rojo.

Sí, como cuando tu sobrino se enfurriña con su amigo del colegio porque cree a pies juntillas que Pikachu es más fuerte que el Pokemon con forma de Zapato (Zapatoinderg?). Para daros un ejemplo concreto, nuestros primigenios santos se dedicaban a discutir si Cristo existía antes del nacimiento de Jesús, si el Espíritu Santo tenía el mismo nivel de divinidad que Dios, etc.

Somos creyentes. Ahora, preguntémonos, ¿por qué lo somos? No condeno en absoluto -joder, parezco una autoridad- el hecho de creer en algo que no sea palpable, pero... ¿qué sabemos de la religión que profesamos?