miércoles, 3 de diciembre de 2008

Yo serví al rey de Inglaterra.

Y me gustaría pensar que con este blog, yo serví a "Yo serví al rey de Inglaterra"...


Y bien, y bien, y bien...

Dado que este blog, por circunstancias ajenas a mí, fruto del destino e hijas de la providencia cibernética, se ha convertido más bien en un cartel colgado de la habitación del ángel Mamen, y dado que dicho blog se actualiza de higos a peras, paso a relatar, a mi única y querida lectora, la recomendación personal (personal en cuanto a la única persona a la que van dirigidas) de la semana, mes, o año. ¿Quién sabe?

"Yo serví al rey de Inglaterra".

Esta película "Checo-Eslovaca" (hago hincapié en el "-" y digo bien, no penséis que mi mapa está anquilosado en 1989) es un verdadero manjar, una de esas joyas que pasan normalmente desapercibidas en la cartelera de la revista "de cine pero generalista comercialista Espiderman 500".

La belleza de una Praga idealizada en los años 20 y 30, vivida por un protagonista casi mímico, a modo de retro-autobiografía en los labios del narrador muchos años después, es la mezcla perfecta entre historia personal e historia, a secas.

Que no se llame este blog entre cervezas y punto (me inclino ante el chiste, es incontestable) porque mientras he visto esta pequeña obra maestra de 2008 me he fumado unos cuantos de liar italianos.

Me engatusa el cine, de vez en cuando, a través de historias perfectas, perfectas en cuanto a la manera de contarlas: como un abuelo que le susurra la historia a su nieta encamada, pero con un plano memorable cada diez - muy buena cadencia - un argumento sencillo al hipotálamo y exquisito al paladar del ojo. Referencias, anécdotas conexas entre personajes semi-mágicos, sugerentes desnudos en días de felicidad, e inocencia convertida en sabiduría añeja con el gris sereno de los años.

Esta película tiene tantas connotaciones, humor de bajitos, detalles mínimos infinitos que sólo me provocan una sonrisa de envidia cuando pienso en cómo podría entrelazar yo, de otra forma, tanta armonía entre dos disparos en un hotel para "viejonarios", tanta melodramática situación en un país en medio de dos tenazas: el nazismo y el comunismo.

Si hay una cosa que le debemos agradecer al tío del mustacho y la esvástica, es la cantidad de historias de las que aprender que su barbarie ha propiciado. Y entre tantas cosas que aprender de esta película: que ridiculizar es el método más efectivo de criticar, como cuando el comentario inocente de un niño nos deja tirados por el suelo.

Que no caigan en saco roto, estas historias... al menos, por esta noche.

Y aunque sé que Ramoncín, frontera entre artista y hombre de a sub-pie con ansias de vocero de un gremio al que dudamos pertenezca, se quejaría por esta "infamia"... el enlace al film es tan directo... sí, aquí mismo... que os no verlo a la distancia de dos clicks sería el mejor ejemplo de gula, y de no aprovechamiento del tiempo.

Verlo, comentarlo y recomendarlo, ¿qué puede beneficiar más al autor de la obra, pequeño Ramón?

http://www.peliculasyonkis.com/pelicula/yo-servi-al-rey-de-inglaterra-2006/

Gracias, Jirí Menzel.