lunes, 31 de diciembre de 2007

Las visitas de Salinger

Fue una noche...

Una de esas noches, en que me encontraba aletargado por una... imperceptible inactividad. Yo, en esos momentos, no me daba cuenta; pero ahora, cuando echo la vista atrás, me parece evidente que se daban todos los factores necesarios: la resaca comenzaba a amainar entre mis venas; el viento silbaba tras mi ventana y el calor de mi pequeña estufa me hacía reconfortarme por el mero hecho de tener un cobijo en una velada de perros. Para más inri, tropecé de forma casual con unas fotos viejas -no eran precisamente daguerrotipos, pero tan desgastadas y lejanas como aquellas aparecían ante mis ojos- y en lo que dura un instante, reviví mil momentos con cien personas que ya no frecuento, y llamé a las puertas de Baco.

Nada parecía suceder aquella noche. Evité cruzar miradas con el cochambroso reloj de péndulo, una de las perlas de nuestra herencia familiar, que pendía tan inerte como siempre sobre mi lecho. No... no me interesaba nada: era una noche atemporal porque estaba libre de compromisos, tanto con los demás como conmigo.

Acabé de leer los nueve cuentos de Salinger que saqué de la biblioteca de la facultad. No podía decepcionar a mi bibliotecaria particular, que me miraba con ojos brillantes cada vez que sacaba un libro, pensando que quizás yo era tan ávido lector como ella, y que quizás pocos estudiantes estaban tan interesados en dejarse los ojos entre las páginas de un desgastado libro como yo. Lo hice, en definitiva, porque en esta ocasión, no quería engañarme a mí mismo ni a ella -¿cuántas veces te devolví libros que ni había tocado? ¿acaso no te dabas cuenta, por la pureza de sus blancos ni por la limpieza de sus tapas que habían dormido en un cajón?- y quería terminar lo que había empezado.

Lo hice aquella maldita noche, y maldita la noche en que descubrí lo que era ser un escritor con talento. Lamentablemente, yo no puedo diseccionar con tanta precisión como lo haría Salinger de mis textos lo que en los suyos me cautivó. Pero... en sueños, hablé con él como con un amigo y bien entrada la borrachera, a la sexta cerveza, me confesó que ni lo suyo era talento, ni lo mío era mierda.

-Mierda... -balbuceé en la cama-. ¡Mierda...! -y desperté para secar la saliva de mi almohada.

martes, 18 de diciembre de 2007

BELLE AND SEBASTIAN: t-shirt, camiseta, camiseten...

¡Pasen y vean... señores, señoras... que me las quitan de las manos! ¡Háganse ya con el regalo del momento, el diseño más exclusivo hecho trapo que llevan los famosos que salen en las revistas que todos manchamos de babas cuando leemos!

(...) ¿A quién pretendo engañar? ¡Se lo suplico! ¡Quítenmelas de las manos, por favor!

Se venden CAMISETAS de BELLE AND SEBASTIAN para todos aquellos que se hayan ido a la cama llorado con las canciones más tristes y se hayan despertado con las más inocentes y alegres. Hablando de inocencia: inocente de mí, pues pedí en la tienda que me serigrafiaran diez camisetas de la talla M (somos todos muy canijos) y, hasta el momento, me sobran dos, que mi agente de marketing no ha sabido colocar en el mercado. Ya le he despedido.

Por ello, recurro a Internet. Y aunque sé que las visitas que recibo son, mayoritariamente, las mías, no puedo desaprovechar la oportunidad de que un internauta de Escocia o Taiwan tropiece en Google con éste blog en pañales. Para ellos...





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jueves, 13 de diciembre de 2007

Nuestro libro


De un tiempo a esta parte, nos hemos convertido en extraños.

Porque yo ya no soy el rubiales que le curaba mientras él se hacía el dormido en el sillón, y él, caprichos del tiempo, ha envejecido y perdido la fuerza y el temperamento que alguna vez me hizo temblar de miedo.

Es extraña la relación entre el hijo y el padre cuando éste bien podría ser tu abuelo. Cuando se supone que la línea de la vida del uno se encabrita hasta mirar al cielo y ve el horizonte liso y despejado, con tantos años y tantas hojas en blanco pendientes de ser escritas... la vida del otro se convierte en memoria y recuerdos, en manos surcadas de grietas y nostalgias por todo lo vivido. Por todo lo vivido que el joven nunca le vio vivir... y éso le atormenta.

Y no sólo éso, y es aquí donde el heredero ha fracasado. Porque soy una mala imitación de lo que él era a mi edad. Si por casualidad, traspasara el túnel del tiempo y me cruzara con él hace 50 años, me ganaría a todos los juegos, se llevaría a todas las chicas y sus conocimientos duplicarían los míos. Él se atormenta porque no soy como él solía ser... y, mal que me pese, no deja de tener razón, el viejo. Maldita razón...

Ésta noche, sentados frente a la lumbre, un objeto ha roto el habitual silencio. Un libro.

Digamos que, frente a mi escepticismo -porque, engreído como soy, pienso que sólo puede haber un intelectual en la casa- ha merodeado sus páginas con cierto interés... y... tras vacilar tímidamente, cerciorándose de reojo de que yo no le observaba, ha empezado a leer.

Yo llevaba minutos estudiándolo, como una cámara oculta que espía a su víctima. Al principio, pensaba que se limitaría a hacer un par de comentarios vacíos - amables, pero dolorosamente vacíos, una sensación habitual que se da entre personas de universos distintos - y que abandonaría el libro donde lo había encontrado, y no lo volvería a mirar nunca más. Estaba casi seguro de ello... y pensaba que sí, que éste era un ejemplo más de lo terriblemente distintos que somos, que nada de lo que a mí me interesara podría interesarle a él...

Pero no. Mientras yo escribo estas líneas, él está sumergido en la lectura, cuando ya sólo quedan ascuas en la chimenea. A partir de ahora, quién sabe si no será "nuestro libro"... el libro que ha tendido un puente que hacía años se había derrumbado.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

2GIRLS1CUP - La reacción definitiva


... y cómo no, tenía que ocurrir por estos lares. Recreemonos en esos pequeños detalles...

a) La víctima, inocente al principio, cree que tiene que mirar "a un punto negro". No deja de tener razón en cierto modo (jajaja) pero quizás él esperaba uno de esos efectos ópticos donde al cabo de un rato ves un cristo, o un barco.
b) "¿Ta güeno verdá? ... ... ... ... claaaaro...
c) Antonio (¿Jesús Gil?), intenta escapar... pero se lo impiden.
d) La maravillosa segunda arcada, preludio de...
e) Una fuerza bruta de macho ibérico que de cero a cien, atropellará a quien sea para llegar al W.C. sin mácula. Éso no quita para que luego sea un señor y baje la tapa del váter y se limpie con la toalla.
f) La risa. ¿Está Bill Clinton en el salón?
g) La madre: "¿Qué ehtai poniendo, mierda?"

Youtube cinco tenedores, sólo para paladares exquisitos.

P.D.: NO veáis el video que Antonio estaba viendo si queréis volver alguna vez a tomar un Frapuccino del Starbucks sin problemas.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Ser -oficialmente- gilipollas



Alguien de las oficinas de Gas Natural debió sentarse aquella mañana "X" del mes "Y" frente al ordenador... y tenía muy pocas ganas de trabajar.
- ¿Y cómo relleno yo las 8 horas que me quedan por delante? - se preguntó. Ya había batido el récord del mundo del solitario de Güindous 98. Había refinado su técnica hasta tal punto que se imaginaba rompiendo la banca del Gran Casino de Las Vegas, rodeado de mujeres hermosas que suspiraban al ver con qué maestría pegaba un 3 de corazones a las faldas de una columna.

Giró la cabeza para ver si la secretaria del escote había venido aquella mañana... ¡Mala suerte, amigo...! Y como las desgracias nunca vienen solas, el baño donde solía encerrarse para "reflexionar" después de ver a la secretaria del escote estaba averiado.

Desesperado ante tanta tragedia, hizo un gesto de niño pequeño enfurruñado que, accidentalmente, acabó chocando contra su teclado. Unas cuantas teclas pulsadas al azar y el ordenador le mostró el nombre de un cliente en la base de datos. Un nombre entre un millón. Un absoluto desconocido. Entonces... sobre su cabeza de pistacho se encendió una bombillita roja con dos cuernos (de ésas que no encontrarás en Ikea).

- ¡¡ÉSTE GILIPOLLAS PAGARÁ EL PATO!! Jue jua juoo juoo juoooo (FX: Risas maquiavélicas de súper villano)

martes, 4 de diciembre de 2007

El nuevo abrigo de Gogol

El CHICO DEL ABRIGO NUEVO se reúne con sus amigos demasiado tarde. Son las 2 de la mañana y ellos ya navegan por la ciudad haciendo eses, balando los himnos de su juventud y apurando los últimos tragos antes de coger un taxi. El chico del abrigo, al que a partir de ahora llamaremos GOGOL, se lamenta. Se había prometido a sí mismo volver a casa antes que una colegiala de coletas y faldas a cuadros... La noche anterior ya había saboreado suficientes excesos y su organismo, sólo unas horas antes, parecía aletargado como el de una lagartija en invierno - una lagartija en invierno con retortijones, para más inri-.

Ay... pero Gogol se lo guarda. Se deja arrastrar por los gestos amistosos y las voces que, patinando sílabas y deformando frases, auguran que ésa será una noche MEMORABLE. Bebe una lata de cerveza mientras camina apresuradamente. Es algo que odia, porque la espuma salpica su mentón y ensucia el elegante cuello de su abrigo nuevo. Pero quiere perder la sobriedad lo antes posible. Es un estado insoportable.

Error #1: Nunca te conviertas en el guía oficial de una panda de borrachos. Sobre ti recaen desde ese momento por ciencia infusa todas las responsabilidades: "¿Por qué hemos venido a ésta zona de mierda? ¡Está todo cerrado! ¿12 euros por entrar en ése antro? ¿Dónde meo? ¡Teníamos que haber entrado en el antro de los 12 euros!"

Error #2: El más importante que aprendió Gogol aquella fría noche en la que estrenaba un abrigo impecable. NUNCA trabes conversación con la pobre chica que ha entrado sola en el "antro de los 12 euros" sólo por compasión. Buen rollismo. No. Ella se aferrará a ti y pasará de "pobrecilla desamparada" a "lo siento pero necesito que me DEJES EN PAZ".

Tal fue la ocasión, que Gogol aguantó el "primer round" de la conversación -casi sin esfuerzo, inocente de él, pues pensaba que en algún momento CERCANO de la noche terminaría- pero cuando ésta empezó a versar sobre ex-novios que vivían en caravanas idílicas y embarazos psicológicos aderezados con crisis existenciales ... fue demasiado... Era demasiado, ¡compréndanle! DEMASIADO para una primera vez. Gogol perdió el interés. Sus respuestas pasaron a ser leves movimientos de asentimiento, falseadas sonrisillas de complicidad disimuladas con sorbos y una mirada constante y desesperada al horizonte de la disco para buscar algo que le alejara de ella: Pensó incendiar el local, pero le pareció inútil: ésa chica nunca ardería en las llamas...



Sus amigos, disfrutaban de las mieles de su libertad, y aunque bien es cierto que intentaban echarle un capote... ninguno quería arriesgarse a heredar el monopolio de la "pesada carga". Le hacían gestos desganados, incluso groseros, instándole a que la mandara a freír espárragos. Pero él no era así... Gogol tragaría con el error hasta sus últimas consecuencias, antes que herir a una solitaria y poco agraciada maníaco-depresiva... y es que su amabilidad... fue su perdición.

P.D.: Según testigos presenciales, Gogol abandonó la discoteca con los oídos empapados en sangre. La cámara de seguridad de la discoteca captó el momento en el que el joven, con el rictus paralizado y perdido de un zombie, arropaba a una chica que lo acompañaba con su propio abrigo, una bonita trenka de color gris oscuro, mientras ésta parecía susurrarle algo al oído. Gogol nunca volvió a ser visto.

domingo, 2 de diciembre de 2007

Explorando el desconocido planeta Myspace

Internet lo ha cambiado todo, y en el plano musical, más. Antes quien grababa una maqueta fantaseaba con la -improbabilísima- posibilidad de que el tío trajeado con el que había cruzado una mirada no deseada en el metro fuera el dueño de una productora musical a la caza de nuevos talentos al que se le hubiera encendido una bombillita en la cabeza (+ efecto de sonido de caja registradora) al escuchar de refilón los ahogados decibelios que disparaba tu ladrillesco walkman.

Myspace ha cambiado UN POCO las cosas. ¿Tienes una canción? ¡Cuélgala! ¡Hazte amigo de otros grupos, anúnciales que tienes una nueva canción y diles que su último tema "suena interesante" aunque sea "folk tirolés masticando garrapiñadas" o el vocalista haya versionado "Thriller" en canto gregoriano. ¡No lo desaproveches! ¡Toca con ellos en la sala más mugrienta de tu ciudad y quizás entonces... y sólo quizás... el tío trajeado con el que habías cruzado una mirada no deseada en el metro... te extienda su tarjeta, te pida una maqueta y te saque en antena en su programa de radio.

Sólo un ejemplo: la simplicidad, la obviedad y la verdad fusionadas en una letra: LOS LLAMADOS PERDIDOS...


Myspace de los Llamados Perdidos

¿Qué es el SPDT?

Yo soy especial. Tú eres especial. Nosotros somos especiales... luego... ninguno somos especiales. Es triste saberlo, pero para superar esta máxima trascendental que me quita el sueño, se me ha ocurrido un sistema bastante estúpido pero, al fin y al cabo, efectivo. Mi blog es especial. ¿Que por qué? No, no es porque tenga muchas visitas (se cuentan con los dedos de la mano del capitán Garfio)... pero si buscas en google el "Síndrome de Pecto-Distracción Terminal" (SPDT), sólo lo encontrarás aquí, porque me lo acabo de inventar. Haz la prueba: sólo un resultado. Y es que es algo que da que pensar: cada año miles de hombres sufrimos atropellos en las calles por distraernos mirando los pechos de las viandantas. Cada fin de semana cientos de hombres caen -caemos- en la tela de araña invisible tejida por la mujer exuberante en las fiestas y verbenas que se reparten por el territorio. Los datos hablan pero los medios parecen haberse olvidado de esta enfermedad, que afecta al 90% de los hombres. ¿Y tú qué crees? ¿De dónde viene esta pasión, esta obsesión del primitivo cerebro masculino por algo tan simple como una mamella? ¿Qué tiene ella? ¿Por qué me hipnotiza? ¿Serán resquicios de una feliz lactancia? ¿El chico que inventó la pelotilla estrujable anti-estrés... tenía novia? El debate está abierto.



(Gracias Monty Pythons: El sentido de la vida)